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Ante el cierre de la edición impresa de El Nacional

En las últimas horas hemos recibido la triste noticia del cierre de la edición impresa del diario venezolano El Nacional, que sale por última vez en papel este mismo viernes. Su director, Miguel Henrique Otero, recuerda que el régimen chavista fulminó primero la libertad de expresión en la radio y la televisión y que, posteriormente, han ido desapareciendo por la misma causa, o malviviendo en catacumbas digitales,  los 50 periódicos independientes venezolanos.

El Nacional, agredido, amordazado, amenazado, y estrangulado por el régimen de Maduro tiene que sumarse hoy a esa penosa lista de medios libres ejecutados. La última y más severa de las censuras de Maduro, la del suministro de papel, ha terminado por hundir la versión impresa del gran periódico de la resistencia.

Durante un tiempo tuve el honor y el privilegio de firmar una columna semanal en las páginas de El Nacional, siempre en absoluta libertad y con la satisfacción añadida que aporta poder contribuir, si quiera mínima y lejanamente, a la causa de la libertad del pueblo venezolano, secuestrado vilmente por Chávez, primero, y ahora por otro iletrado, más peligroso aún por más torpe y pueril –si cabe- que su antecesor.

De todo corazón, quiero transmitir mi cariño a los dueños, a Miguel Henrique Otero, y a todos los periodistas y trabajadores de El Nacional. Sé que seguirán dando la batalla contra el comunismo y por la libertad desde su edición digital. Y estoy convencido de que la caída de la edición impresa será un breve paréntesis antes de volver a brillar en las calles, celebrando la liberación de su tierra.

Lo siento por los venezolanos que no podrán leerlo en papel como acostumbraban –sobre todo desde el exilio-. Les queda la satisfacción de saber que Maduro, en cambio, no notará la diferencia tras su fechoría, porque se lo leen.

Larga vida a El Nacional.

Itxu Díaz, 14 de diciembre de 2018